
Hola
Soy Luis Enrique Ondo, Abogado.
Actualmente presto mis servicios en el despacho profesional del reconocido y prestigioso Letrado D. Juan Carlos Navarro Valencia, centrando mi práctica en la litigación en derecho penal, penal-económico y procesal, así como en la llevanza de procedimientos contenciosos en el ámbito administrativo y el derecho público con el diseño de estrategias procesales y preventivas en la defensa de empresas y particulares, y el asesoramiento recurrente en materia
de extranjería.
La práctica profesional ha llevado mi mirada, también, a interesarme por la litigación civil y mercantil-societaria, señaladamente en materia de contratación, y el asesoramiento integral a empresas y entidades del tercer sector en el objeto de sus actividades y proyectos.
Mis inicios en la carrera y en la profesión han venido caracterizados por una profunda pasión por el Derecho, la formación en excelencia y un marcado interés por la docencia, llegando a participar en concursos jurídicos, procesos de selección en despachos de gran prestigio, impartiendo clases particulares de derecho, maniéndome a la vanguardia de los cambios y la creciente complejidad normativa.
Creo en una forma de ejercer la profesión. La buena abogacía al servicio de un
alto valor añadido, que pasa a mi juicio por conformar lo que siempre he
denominado “las aristas del cubo”: Compromiso. Rigor. Excelencia técnica y
académica. Eficacia. Integridad y confianza.
Mi historia
Como diría el clásico, “empecemos por el principio”. Y el principio, a mi juicio- y en palabras del Magistrado español Manuel Marchena Gómez-, no puede ser otro que el vehículo para expresar gratitud. En este sentido, la vocación de síntesis me sume en la necesidad de renunciar a realizar una enumeración nominal de todos aquellos que, de forma mediata, inmediata, por acción u omisión, han contribuido y son parte del todo armónico de la realidad que hoy cristaliza la persona que soy. Gracias.
¿Por qué Derecho? Os preguntaréis. No puede decirse que fuere esta una decisión preordenada, y son varias las razones que avalan lo anterior: (i) Vaya por delante que no provengo de una familia de juristas, como diría aquel, no nací entre togas y manuales de Derecho; (ii) Hasta el bachillerato no había decidido cursar estudios en Derecho; (iii) Tanto es así que, en ese periodo, me había decidido por la rama de las ciencias puras. Sin embargo, haría mal mi labor si no confesara aquí que mi incursión por el Derecho se remonta tiempo atrás.
Un mosaico donde se incrusta la pasión que desbordaban aquellos juristas que ya había tenido ocasión de conocer, el prestigio social que anuda originariamente a las profesiones jurídicas, las series, películas, libros sobre juicios y abogados (Elogio de los Jueces escrito por un Abogado, de Calamandrei), y algo aún más personal, incandescente en mi fuero interno que alumbraba poco a poco la opción de dedicarme al mundo del derecho. Todo ello favorece el entendimiento de la decisión finalmente adoptada.
¿Es, por tanto, vocacional? El tiempo se ha inclinado por sostener intensamente que sí. El derecho ha supuesto para mí el suelo, el presupuesto que me dirige a colmar mis aspiraciones intelectuales, aunque, como diría Chaplin “en este mundo solo da tiempo a ser amateur”.


En el año 2016 inicie la carrera en Derecho en el ESERP BUSINESS SCHOOL de Madrid, continuando la carrera en la Universidad Rey Juan Carlos de la capital española, y finalmente graduarme por la Universidad de Alicante en el año 2020.
Ese mismo año, decido iniciar los estudios en el Máster de la Abogacía, que finalicé en el año 2022, y entre medias, año 2021, inicié también el Máster en Derecho Constitucional adquiriendo un conocimiento trasversal del ordenamiento jurídico, así como formaciones complementarias, debido a mi interés por la docencia.
A estos primeros pasos, le ha seguido el despliegue de una intensa actividad consistente en participar en numerosos concursos jurídicos y debates organizados por las principales universidades españolas; la participación en procesos de selección en algunos de los principales despachos de abogados de España, y algo aún más importante, la oportunidad de conocer y mantener una relación activa con personas brillantes. Grandes y magníficos profesionales.
Hasta aquí hemos llegado y como diría la cita, “la gorda aún no ha terminado de cantar, la ópera continua”. Estos son los retos, veamos lo que sigue...
¡Bienvenidos a vuestro blog!